Sempiterno e insidioso soniquete*

Mensaje reciente del secretario nacional del PP con su interpretación de que es la nación española (bueno, no suya sino la de un poeta porque siempre será más fácil copiar que crear).

O como ser a la vez capaz e incompetente.

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Es decir, según Teodoro y el poeta, España es raza y religión.

Secretario general de un importante partido y dos ingenierías. Pero nulo en ciencias políticas, biología y poesía.

Veamos, el poema no es agresivo ni, considerando cuando se escribió, necesariamente racista.

Simplemente refleja los valores principales del nacionalcatolicismo de la dictadura (más aquí y aquí).

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La integración del franquismo en la democracia a través de AP y luego PP ha tenido ventajas indiscutibles: inexistencia de extrema derecha, aceptación general del aborto,… pero nos ha dejado estas secuelas en *algunos* políticos del PP.

Declaraciones improcedentes pero no solo típicas del PP. Dirigentes de otros partidos también han cometido errores similares, que ahora no es necesario enumerar.

Pero sin duda lo pero que hemos recibido del pasado ha sido la peor intolerancia hoy presente en nuestra la sociedad.

Con estos y otros extremos nos toca vivir y formar nuestro país. A nada sirven las rabietas.

Una chuletilla para Teodoro:

Una nación es una comunidad estable en el tiempo de personas que, si se rige por los principios del liberalismo democrático, tiene como principio la primacía de la ley y de ciertos derechos inealineables del individuo sobre los de la comunidad.


* Pido excusa a los flamencos, para quienes soniquete significa justo el sentido contrario. Expresar el compas de una forma personal y emocional determinada (rubato, énfasis..) pero difícilmente explicable.

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La clave del problema: quien defiende la plurinacionalidad

Los nacionalistas siempre han insistido en la plurinacionalidad de España (por ejemplo Pujol 1998 y Mas 2018).

¿En cuál proyecto caben dos banderas?

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2017, Manifestación por la Constitución Española bajo el lema «Todos somos catalanes, por la convivencia y el sentido común»
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2018, Día Nacional de Cataluña, convocado por el Gobierno de la Generalidad

Parece que estamos ante la simultánea afirmación y negación de lo que se afirma.

  1. Plurinacionalidad para España pero no para Cataluña.
  2. Buscamos ser parte del club de estados pero renegamos de su normas nacionales e internacionales.

No existe la contradicción lógica si introducimos una presunción oculta en ambas premisas:

El poder.

Durante cuarenta años el Parlamento catalán no era Cataluña

Nunca integración y solo ahora representación

Solo fue a partir de diciembre 2017 que el Parlamento comenzó a reflejar la realidad demográfica de una Cataluña, donde un reciente trabajo de referencia estableció que, dos tercios (60,3%) de la población catalana, entre 1877 y 1970, eran ellos, sus padres o abuelos de origen no local1.

La reconocida autora (no libre de polémica, ver referencias),  afirmó también que la portada de su libro mostrando unos castellers era una «buena ilustración de la integración»2.

Este es un argumento ciertamente estrafalario. La integración social no depende de muestras anecdóticas de folclore banal, sino de la presencia de las colectividades en los órganos de poder democráticos.

¿Qué mejor medida de esa la integración que describir el perfil étnico del Parlamento de Cataluña establecido mediante el análisis de los apellidos de sus diputados?

Visto los datos demográficos descritos anteriormente, se podría esperar una proporción entre apellidos mixtos y ambos catalanes del 60/40% respectivamente (ver limitaciones al final de esta entrada).

Los gráficos siguientes describen la proporción de los apellidos de los diputados, encontrada en cinco legislaturas, separadas en intervalos de diez años aproximadamente y clasificados en tres categorías: ambos apellidos catalanes, uno o ninguno.

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La tasa de ambos apellidos catalanes se mantuvo por encima del 70% hasta 2010. Es decir, desde el la primera legislatura la política catalana ha estado dominada por unas elites de estricto linaje catalán.

Esta incongruencia representativa solo se ha visto interrumpida con la aparición de Ciudadanos en 2017 como partido mayoritario.

En este pequeño muestreo he escogido cinco elecciones, aproximadamente una cada diez años, de las doce habidas desde la restauración del régimen democrático en 1980.

Si segregamos los datos por partido y legislatura podemos observar lo siguiente para los años 1980, 1988, 1999, 2010 y 2017: Sigue leyendo “Durante cuarenta años el Parlamento catalán no era Cataluña”

El gran teatro del mundo

98745162.png«¿Qué fue el movimiento de derechos civiles si no drama?

Martin Luther King era el maestro del teatro callejero.

Nadie le hubiera escuchado si solo hubiese dado discursos».

La oposición a Trump «ha perdido la capacidad de dramatizar. El (Trump) entiende el espectáculo y el drama y ellos no»

Así dice Al Sharpton, activista por los derechos humanos, pastor baptista, presentador de televisión y radio, consejero de Obama en recientes declaraciones.

Apreciaciones similares a las realizadas por Hobsbawn (La Epoca del Imperio 1875-1914, 1989, p. 88) cuando describe el cambio que supuso la introducción en el XIX del voto popular en el sistema político de la siguiente manera (mi traducción): Sigue leyendo “El gran teatro del mundo”

Mayoritarismo, o el gobierno de los unos contra los otros


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En Cataluña (y la Comunidad Autónoma Vasca) se da una perniciosa característica que agrava aun más la división social entre dos proyectos de sociedad, el mayoritarismo.

Es decir, la falta de alternancia y el dominio del gobierno por un solo proyecto político.

El monopolio del poder por un grupo fue definido, hace ya casi doscientos años, por Tocqueville como «tiranía de la mayoría».

Permite imponer a la minoría lo que se quiera y de forma continuada. Sin necesidad de estimar si se es justo con los demás.

¿Se imaginan la situación contraria en Cataluña, el gobierno continuo durante cuarenta años por un 55% de diputados no nacionalistas?

Sin alternancia no existe la democracia, porque la minoría nunca ha participado, ni por tanto aceptado de hecho, las reglas de un sistema que no ha podido conformar.

Solo cuando existe una alternancia regular se puede decir que el gobierno es de la gente y para la gente.


Lectura

Alexis de Tocqueville. 1831. La democracia en América. Segunda Parte. Cap. VII. La omnipotencia de la mayoría en los Estados Unidos y sus efectos pp-22-30.