¿Existen la gente y sus creencias?

La opinión pública no existe, en su mayor parte se genera por influencia de las élites políticas.

Es un espejismo pretender que se puede comprender mediante formularios y porcentajes. Las limitaciones también van mas allá de los efectos de encuadre, agrupación de diferentes políticas bajo un solo programa político, o desatención de fenómenos cualitativos como la intensidad.

De acuerdo con Neuman y Taller, dos influyentes científicos politicos, los ciudadanos son espectadores que escogen a sus gestores mientras suelen carecer de visiones claras sobre asuntos  politicos.

Son los dirigentes quienes participan en los estudios y deliberaciones que precede cualquier toma de decisiones y las articulan mediante leyes.

La elección se basa en personalidades o preferencias genéricas («siempre he sido socialista») raramente en el conocimiento de políticas especificas.

Así el ciudadano más que gobernar es gobernado. Porque carece de criterios claros respecto a los asuntos y acciones políticas concretas a realizar.

Su opinión es muy dependiente de la pregunta y su formulación. Habitualmente, construye las respuestas en función de la pregunta.

Ademas, la opinión publica es por naturaleza inestable e incluso contradictoria tanto a lo largo del tiempo como incluso en momentos particulares.

Cuando un asunto cobra una relevancia excepcional, el público desarrolla un conjunto de consideraciones homogéneas que puede cristalizar de forma estable a lo largo del tiempo.

Aunque esto implique inconsistencias que probablemente no son reconocidas, porque las respuestas se elaboran respecto al asunto que es mas patente y no para elaborar una solución general.

Principales referencias:

Neuman, W.R., 1986. The paradox of mass politics: Knowledge and opinion in the American electorate. Harvard University Press (documenta, mediante el estudio del periodo 48-80 en los Estados Unidos, la falta de interés y preferencias políticas de la mayor de la población, incluidas las clases profesionales; su inestabilidad y la influencia decisiva de una pequeña elite, menor del 5%, en configurar la opinion publica.).

Zaller, J.R., 1992. The nature and origins of mass opinion. Cambridge university press (Imprescindible, entre otras cosas describe la influencia de las elites e inestabilidad en el tiempo de la opinión pública).

¿Dónde podrán los catalanes influenciar las políticas que los gobiernan?

Los nacionalistas catalanes declaran estar de acuerdo en obedecer leyes y seguir políticas elaboradas la Union Europea.

En cuyos órganos directivos tendría entre uno y dos por ciento de representación (ver cuadro).

Y donde deberían compartir, de buen agrado, decisiones con 27 naciones,

  • con las cuales no comparte ni proximidad cultural, ni población, ni historia común;
  • media docena de las cuales son entre cinco y diez veces más pobladas (factor que determina el numero de diputados en las instituciones de la UE) y otras cuatro el doble y;
  • diez son entre dos y veinte veces más productivas y contribuyentes al presupuesto y por tanto con una mano más firme en el mango de la sartén.

Todos estos factores, socioeconómicos, demográficos y económicos, inversos en el contexto español.

Total Diputados Diputados Catalanes Proporción
Congreso 350 47 13%
Parlamento Europeo* 751 6 1%
Consejo Europeo* 345 7 2%

* Estimado según el tamaño de la población

La necesidad de reafirmación y autoestima; las ambiciones concomitantes de las elites, y la elección de opciones primando la relevancia emotiva sobre la coherencia. Todas ellas deben de tener algún valor matemático escondido para explicar esta desproporción.

También se puede entender al separatismo como el establecimiento de unos intereses propios tan reducidos, que pueden llegar a ser contraproducentes en términos de influencia y convivencia.

Los derechos nunca son absolutos

Respuesta a la proposición de una diputada nacionalista reclamando la redefinición del derecho de autodeterminación.

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El 25 de julio de 2019 el Parlamento Catalan aprobó una nueva resolución reclamando el derecho a la autodeterminación de Cataluña (otras: 1989 «dentro del marco constitucional», 1991, 1998, 1999, 2004, 2010, 2011, 2012, 2013, 2016)

Es patente que ningún derecho fundamental es ilimitado ni tampoco esta libre de controversias. Cualquier derecho se debe armonizar con los derechos de otros y la seguridad de la comunidad.

En el caso del derecho de autodeterminación, la dificultad estriba en determinar cuales pueden ser las circunstancias que justifican acciones extremas como la independencia o secesión.

En el derecho internacional secesión y autodeterminación no son siquiera sinónimos remotos. El primero esta taxativamente proscrito1-5. El segundo se contempla, excepto en situaciones coloniales, exclusivamente mediante el autogobierno dentro de un estado.

Así sucedió en España, cuando por abrumadora voluntad popular se aprobó la Constitución en 1978 reconociendo la diversidad de identidades nacionales de nuestra nación. Apenas diez años después, existía un sistema de tipo federal, con un grado de autonomía fiscal y local entre los mas altos existentes en Europa6, 7.

Precisamente porque esos derechos de autogobierno e identitarios están ampliamente garantizados en España, el gobierno independentista catalán reconoció, en su libro blanco por la independencia publicado en 2014 que «Ni el derecho de la UE ni el derecho internacional contienen ninguna disposición que prevea un procedimiento al que se pueda acoger la Generalitat para convocar una consulta (de independencia) como la que se reclama mayoritariamente en Cataluña»8.

Lo cual nos lleva a uno de los deseos más razonables de la Sra. López (diputada europea por la Alianza Libre Europea, EFA en inglés y primer punto de su programa9.

Habrá un tiempo en el cual se convocara una conferencia internacional para revisar el derecho de autodeterminación y establecer los criterios necesarios para ponerlo en práctica en el contexto actual.

Criterios que (ay!) la diputada no define pero que nos recuerda deben ser más amplios que la “demasiado canadiense” Ley de Claridad10 que reconoce el derecho de secesión siempre que no sea unilateral, ofrezca mayorías claras y respete derechos de las minorías que puedan implicar redibujar fronteras.

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