El liberalismo y los excesos de poder

El liberalismo —con su énfasis en la libertad, los derechos individuales y el bien común— elaboro simultáneamente una teoría sobre la creación y el control del poder.

El sistema de soberanía popular y separación de poderes existe no solo para ejercer el poder, sino también para proteger a los ciudadanos de la tiranía y de las decisiones del Estado abusivas o impulsivas.

Porque el poder ejercido de forma arbitraria destruye la libertad individual y el estado de derecho.

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La necesidad de establecer limites éticos y constitucionales en los sistemas democráticos liberales ya las trataron Tocqueville y Mill hace casi dos siglos1, 2.

La libertad de opinión y asociación no se traduce necesariamente en el derecho de actuar, ni tampoco en el derecho a imponer decisiones importantes sin consenso. Privando así a las minorías de derechos políticos primarios, como en nuestro caso son la identidad y la propiedad de la nación.

Asuntos que hasta hace apenas nueve años no existían , porque históricamente tanto en Cataluña como en la Comunidad Autónoma Vasca sus poblaciones se sentían —aquí sí, claramente— mayoritariamente españolas.

Hacer prevalecer el gobierno de mayorías sobre la ética y la ley, fue definido por estos influyentes pensadores, como el despotismo de la mayoría. Y añadía Tocqueville, indicaba la naturaleza de la sociedad3.

«Estoy completamente convencido que las sociedades políticas no están hechas por las leyes, pero por lo que están preparadas a ser por sus sentimientos, creencias, ideas, hábitos del corazón y la mente de los hombres que las componen, y por aquello que la disposición primera y educación hace ser a esos hombres»

Para adquirir una genuina legitimidad democrática, ambas comunidades deben lograr que sus poblaciones se sientan propietarias y representadas por sus gobiernos autonómicos.

Para ello es de necesidad la alternancia real de ejecutivos y políticas que a su vez conformen leyes y prácticas de gobierno que respondan a las dos identidades que las conforman. Cincuenta años de gobiernos casi ininterrumpidamente nacionalistas, mantenidos en mayorías simples, limitan su personalidad y legitimidad ante una gran parte de sus poblaciones. 

El reto de cualquier sociedad basada en la soberanía popular es entender la diversidad humana y los derechos que de ella derivan, como una riqueza, no una amenaza a eliminar.

  1. Tocqueville, A., 1935-40. La democracia en América, vol. 1 y 2. Alianza Editorial 2017, 1 ed.
  2. Mill, J.S., 1859. Sobre la libertad. Tecnos, 2008.
  3. Tocqueville to Corcelle, sept 17 1853, corr 11, pp. 227-28.

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