Literacidad, la herramienta contra el populismo

Un voto mal informado es peor que una abstención

La literacidad¹ se refiere a la capacidad de crear conocimiento mediante la lectura en un contexto determinado. 

Esta reciente e importante técnica pedagógica se extiende —además de a otros campos importantes pero no relevantes a esta entrada²— a la comprensión de la información.

Saber leer no es suficiente, el entendimiento y significado es lo que importa.

Útil en cualquier sistema político, la formación en literacidad esta íntimamente ligada a la calidad de los sistemas democráticos. Ambas se retroalimentan.

Para ello, es necesario desarrollar la capacidad crítica de la ciudadanía, su derecho a estar no solo informado, sino bien informado.

Porque en una dictadura te podrás quejar de sus dirigentes designados por ellos mismos, pero en democracia los últimos electores son los votantes.

La formación en literacidad incrementa la calidad de los sistemas democráticos porque:

Promueve en el ciudadano su capacidad de juicio y aumenta el control sobre sus decisiones.

Y aumenta la intensidad de la participación democrática. Por ello, es la principal herramienta para combatir la desligitimación del Estado inherente al populismo.

Entre otras cosas, la capacidad critica es:

  1. Establecer de que se habla;
  2. diferenciar hechos de opiniones;
  3. estimar si la evidencia es suficiente para sostener las conclusiones y
  4. considerar los intereses del asunto y del comunicante.

Último pero tan importante para los individuos como para la deliberación democrática³, ser capaz de cambiar las conclusiones si surgen una nueva evidencia*.

Un ejemplo de hoy mismo:

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continua la nota:

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Según reproducía otro periódico, el “blindaje histórico” lo describía la agencia Europa Press de la siguiente manera:

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Si aplicamos la tabla anterior:

  1. Definición falsa, el gobierno de Sanchez no tenia ninguna capacidad de veto. La mayoría necesaria para aprobar el acuerdo es obtener los votos favorables de los Estados Miembros representantes de al menos el 65% de la población europea. España con un 9% de la población de la Unión no puede bloquear la aprobación del tratado del Brexit.
  2. Opinión o esperanza, pero no estricta realidad. El anexo firmado no tiene ningún valor jurídico según una fuente menos interesada en vender periódicos como es una agencia de prensa.
  3. Evidencia insuficiente, la noticia de ABC no proporciona ninguna evidencia de haber obtenido ningún “blindaje histórico”.
  4. Información interesada cómo no podía ser menos, va con la profesión no reconocer el error ¡menos aún decir lo bien que lo hace el otro!. En este caso la pregunta a contestar sería ¿quién a salido más beneficiado la UE, el RU o España?.

Resultado: ni sí, ni no, sino todo lo contrario.

El futuro establecerá la efectividad de lo logrado*.

De momento ni la eurorden ni los tratados recogen de forma totalmente satisfactoria nuestros intereses jurídicos y soberanos.

A ver si estos hechos enfrían en algunos tanto fervor infantil por «papá Europa» y dejan de vendernos tanto la pretendida fuerza de Sanchez cómo la supremacía moral de la UE.

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Otro buen ejemplo de espíritu acrítico

El «blindaje», un eufemismo por exposición de intenciones, se basa las declaraciónes conjuntas del Consejo Europeo, la Comisión Europea y del embajador permanente del Reino Unido en la UE, que por cierto evita el nombre de Gibraltar en su carta.

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Como estábamos en las directrices del 2007: según el embajador el Tratado del Brexit no abarca necesariamente a todos los territorios pero el RU negocia por todos (enlace documento).

Pero no como queríamos.

El gobierno de Sanchez no ha obtenido, como solicitaba en un principio, ni la modificación del articulo 184 del tratado del Brexit, ni tampoco de la declaración política sobre la relación futura.

Adivinanza: ¿Cuál es cuál en el Reino Unido?

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Los electores británicos también deberán ejercer su espíritu crítico

Referencias

1- Morais, J., 2018. Literacy and democracy. Language, cognition and neuroscience, 33(3), pp.351-372.

Gamboa Suárez, A.A., Muñoz García, P.A. and Vargas Minorta, L., 2016. Literacidad: Nuevas posibilidades socioculturales y pedagógicas para la escuela. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos (Colombia), 12(1).

3- Bohman, J. ed., 1997. Deliberative democracy: Essays on reason and politics. MIT press.


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