La Historia a veces me causa ansiedad

695132.jpgNimio, pero no trivial

Leyendo el reciente libro Escoceses y Catalanes de J.H.Elliot me encuentro con el siguiente párrafo (mi traducción del original).

“El argumento (del potencial daño económico de la independencia) era poderoso y sin duda convenció a muchos, pero también se conducía a una interpretación peligrosa. Estaba impregnado de arrogancia inglesa, como si Escocia, en lugar de ser un socio fuese un apéndice de Inglaterra…”.

He aquí mi problema con la ciencia histórica: sus niveles de evidencia para formular las hipótesis.

La frase es coherente, pero no necesariamente cierta.

Para sustentarla falta, cuando menos, apoyarla en una encuesta representativa de la población que refleje el efecto negativo de esa afirmación en parte de los escoceses.

Es decir el pensamiento debería tomar el camino contrario. Obtener datos y luego elaborar proposiciones razonables que puedan explicarlos,

Sin basarla en datos de campo, una afirmación de este tipo seria impensable en cualquier otra ciencia natural, física y también social.

La historiografia ha experimentado varias revoluciones en los últimos tiempos, desde la Ecole des Annales francesa (Febvre, Hauser, Bloch) enfatizando los asuntos de largo alcance (por ejemplo, las fronteras regionales muchas provienen de la edad media). Marxista con su énfasis en asuntos sociales y condicionantes económicos (Engels, Tawney). Social y cultural (Burckhardt). O enfocada a como las naciones y grupos construyen y  selecciona sus memorias del pasado para celebrar o denunciar asuntos particulares y enfatizar sus valores (Halbawachs). Todos estas aproximaciones cuando se combinan ayudan a evitar el uso de datos y la interpretación selectiva.sd6f5g.png

Pero personalmente hecho en falta un uso riguroso de otras ciencias sociales (psicología, antropología, sociología, políticas,…) y sus métodos, para realizar este tipo de aseveración.

Ademas de que el texto, mediante secciones, establezca claramente y separe juicios de evidencia.

Evitando así la confusión del lector cuando encuentra opiniones mezcladas en un mismo texto donde se alternan sin aviso opiniones con interpretaciones realizadas a partir de datos. Estableciendo además la solidez de los mismos y las limitaciones deductivas que imponen.

En casos mucho más extremos a la obra citada como ejemplo en esta nota, este tipo de narrativas pueden conducir a confundir la historia con los sueños.

Algo muy frecuente en muchos historiadores cuando se quiere contribuir a un proyecto de construcción nacional.

Para ver una elaboración, cualitativa y cuantitativamente, diferente de un argumento similar «los partidos regionalistas terminan radicalizándose» leer mi comentario al libro de Coscubiella aquí.

 

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