Reseña de «Empantanados, una alternativa al sóviet carlista» por Joan Coscubiela

1pqoiekjf.pngLa democracia secuestrada

«Este libro es hijo de la duda» comienza Joan Coscubiela revelando su honestidad intelectual.

Primerizo como autor, pero histórico y experto dirigente sindicalista y comunista catalán. Muy buen conocedor del «régimen del 78», tiene una amplia experiencia práctica como secretario general de CCOO (95-08), diputado en las Cortes (12-15) y miembro del Parlamento catalán (15-17).

Hijo de obreros comunistas castellanos emigrados a principios de siglo. También, es hijo de la gente de la Barceloneta, su modesto barrio pescador natal, del trabajo y de la lucha sindical. Coscubiela tiene la honestidad atrevida y áspera de quien todo lo debe a su disciplina y trabajo

Demostró la firmeza de sus principios cuando, en el pleno que votaba la ley de independencia, acusó a los independentistas, de despreciar la democracia y secuestrarla para su uso propio .

La intervención –que confiesa en libro le dejo disgustado por ir contra de sus instintos de hombre de partido y le llevo tiempo digerir– tuvo una enorme repercusión y fue clave para deslegitimizar la actuación de las fuerzas independentistas ante la opinión publica.

Su trayectoria como firme partidario del derecho de autodeterminación otorgaba una veracidad incuestionable a las previas denuncias del Cds, PSC y PP, para muchos poco fiables, como representantes del nacionalismo español contrario a la consulta.

La última legislatura catalana lo retiró de la política. Representó, según sus palabras, a quien no le reconocía, el conglomerado Comú/Común nuevo referente de la izquierda radical. Y quedó sin más recorrido político.

Desde su posición de verso libre entre el secesionismo y el constitucionalismo, este férreo defensor de la autodeterminación, pero no de la independencia, nos propone en su  libro tres tesis para entender los procesos sociales profundos que determinan la presente situación: 

  1. Los nacionalistas han transformado las reivindicaciones de justicia social entre clases, en identitarias entre pueblos; 
  2. las causantes de la reciente radicalización secesionista del electorado son las elites políticas y 
  3. el proyecto de crear una Cataluña de identidad exclusiva catalana ha fracasado.

Su obra esta estructurada en tres capítulos. Los dos primeros ofrecen un interesante testimonio directo y un análisis de las causas del intento de secesión de Cataluña de octubre 2017. En el tercer y quizás el mas disperso capítulo, esboza algunas acciones para gestionar la situación. A continuación se resume la obra, seguida de un comentario critico.

1. Como la lucha de clases se convirtió en lucha de identidades

El prologo explica como se formo y luego distorsiono el principio de «Catalunya, un sol poble», pilar ideológico de la política catalana de los últimos cincuenta años.

Este es un concepto esencial para entender la acción política del independentismo. El principio de «un solo pueblo», planeado para integrar a la emigración castellanohablante, fue creado por el PSUC y CCOO y continuado por el PSC. 

Se promovió por tres razones: evitar la separación social de la clase emigrante trabajadora; mantener su fuerza negociadora y evitar la división en clave nacionalista catalana.

La distorsión y la exclusión surgió luego, cuando el concepto «un solo pueblo» fue apropiado por el nacionalismo mientras sus políticas iban encaminadas justo en sentido opuesto. 

El principio fue incorporado como pilar doctrinario irrenunciable del nacionalismo con otros objetivos que «se están manifestando claramente excluyentes» porque «alimenta el imaginario… de ellos y nosotros» en relación con España y Cataluña.

Así concluye «el independentismo ha desempeñado el papel que en otros momentos de la historia protagonizaron los conflictos sociales… y se ha convertido en la única utopía disponible».

2. Como una identidad múltiple se convirtió en exclusivista y única 

El autor explica que el paradigma secesionista ha sido fabricado por las elites políticas a partir de varios elementos: un ideario establecido desde la reinstauración de la Generalidad; la competición por el voto dentro del nido nacionalista y la labor propagandista de lo medios de comunicación ligados al gobierno catalán.

Se describe como Pujol durante sus 23 años de presidente del gobierno catalán, estableció la independencia como «imaginario que la situaba en el horizonte» estableciendo repetidas veces la soberanía plena del pueblo catalán. Como evidencia se cita la temprana resolución 98/III de 1989, aprobada por Esquerra y CiU,  declarando la existencia de un pueblo soberano catalán, seguida por otras treinta resoluciones similares.

Otro elemento clave fue la constante sobrepuja entre CDC y ERC, para ganar el voto nacionalista y  que tuvo como consecuencia el crecimiento del secesionismo iniciado en 2010.

Coscubiela reconoce la responsabilidad de la izquierda no nacionalista en este proceso emulativo, cuando afirma que el Tripartito tuvo el «error de situar… el eje de la acción de gobierno en la reforma estatutaria, en vez de poner en marcha un proyecto alternativo en clave social». Aunque no menciona que ademas el Anexo I del Pacto del Tinel entre la izquierda entonces gobernante, excluía al PP, pero no a CiU, de cualquier pacto a autonómico o estatal, con una clara finalidad nacionalista.

El libro dedica amplio espacio a otro componente fundamental del proceso de radicalización nacionalista: la amplificación acrítica por los medios de comunicación afines de «el poderoso relato de la independencia como solución a los problemas sociales».

Ilustra su argumento con la emisión en la televisión pública catalana, por entregas y durante varios fines de semana seguidos, de los informes del Consejo Asesor para la Transición Nacional destinados «a explicarnos las bondades de la independencia». O el pretendido saqueo de las finanzas catalanas por la nación española repetido en los medios afines durante años. Esos supuestos 16.000 millones de deficit que ni el mismísimo consejero de Economía de la Generalitat, Mas Colell, reconocía y que el cifró en solo 2.000.

3, Como los sueños y la astucia chocaron con la realidad y abrieron una brecha en la sociedad catalana

Astucia, nos dice Coscubiela, fue la palabra mas usada estos últimos años por los independentistas. Mientras que recuerda como Pujol y Salmond, dos hábiles políticos, se manifestaron muchas veces en contra de apresurar un cambio constitucional sin el consenso necesario, porque según Pujol, podía producir un «efecto bumerán».

El efecto de la declaración unilateral de independencia fracturó la sociedad catalana y se hizo visible con la manifestación a favor de la unidad de España del 8 de Octubre. 

División que las fuerzas independentistas negaron porque significaba «romper el imaginario de una Cataluña única y compacta» y reconocer que el conflicto existía en el seno mismo de la sociedad catalana. 

El autor va mas allá cuando pone el cuestión el pacifismo del movimiento independentista porque ha ejercido una constante «estrategia de intimidación emocional» a las personas que mantienen las opiniones contrarias.

Particularmente en los últimos años cuando los no independentistas has sido descalificados de traidores y antidemocratas.

Ademas denuncia que describir a España como un país que no tiene solución, es una actitud supremacista inaceptable y advierte de indicios de la aparición de una derecha ultranacionalista xenófoba.

Esta estrategia del nacionalismo no solo ha limitado su apoyo en la sociedad sino que ha contribuido a desplazar en los últimos años el eje del conflicto que paso de ser entre Cataluña y España, a ser ademas, un conflicto dentro de la sociedad catalana.

La aparición de Ciudadanos es interpretada como la expresión del resquebrajamiento del mito de un solo pueblo». 

«El próces ha causado la destrucción del catalanismo popular y su capacidad de inclusión». Este es el gran obstáculo para avanzar hacia la independencia y no la represiva actuación del Estado.

Ademas señala, que la simpleza de las acciones reivindicativas y el rápido retorno emocional que producía la participación en las movilizaciones producía una ilusión que ha generado una gran ficción que ha situado al independentismo en un mundo irreal y lejos de un gobierno racional.

4. Propuestas del autor

Coscubiela denuncia a quienes quieren reformar todo, para siempre y sin acuerdo. Señala que estamos ante un conflicto de identidades, reparto de poder, democrático, intereses económicos y agravios y sugiere soluciones para alguno de estos niveles.

El conflicto de identidades y reparto de poder mejoraría especificando el carácter plurinacional del Estado y estableciendo una reforma federal asimétrica que simultáneamente garantice la cooperación y la solidaridad, reconozca la singularidad de Cataluña respecto a los otros pueblos de España y permita acuerdos bilaterales entre los estados federados.

Los temas económicos deberían combinar mas soberanía y poder fiscal con mas equidad horizontal entre comunidades autónomas y cita como ejemplo un trabajo de un grupo de economistas.

El tan importante asunto de la dignidad, o su antónimo del agravio lo enfoca desde la vivida competitividad entre diferentes territorios españoles. El agravio comparativo, el del café para todos, ha sido el verdadero motor de la historia. Cita cuando por ejemplo en Andalucía se uso por la izquierda para «tapar el vacío dejado por la falta de alternativas políticas en el terreno socioeconómico» o el actual estatuto de la Comunidad Valenciana que especifica que esta comunidad asumirá automáticamente cualquier competencia que se obtenga por otra comunidad.

5. Comentario

Las tesis que propone Coscubiela tienen un gran poder explicativo. Nadie en Cataluña duda el dominio de la agenda nacionalista por encima de las reivindicaciones sociales, de que la radicalizaciones de la clase política antecedió a la social o del rechazo de la identidad exclusiva catalana expresado repetidas veces en las urnas, y tras muchos años de silencio en las calles también, por una buena mitad de los catalanes.

Sin embargo, quizás por la premura de su concepción y publicación, el libro es desigual en la calidad de sus contenidos.

Por ejemplo, ignora alguno de los factores que pueden explicar la radicalización del nacionalismo, ¿era inevitable el cambio del posibilísimo de Pujol al maximalismo posterior?.  En el análisis no se incluye importantes factores humanos y aleatorios que también influyeron en ese cambio. El cambio generacional de los lideres CiU al retirarse Pujol, trajo una dirección mayoritariamente independentista y probablemente fue la causa de la radicalización del electorado, que apareció mas tarde en el tiempo (1). Tampoco considera la inesperada y grave crisis económica del 2008-14, que pudo inducir a la clase política a atribuir su responsabilidad a otras instancias por motivos exculpatorios o tácticos.

Ya más cerca de sus creencias, tampoco se considera que las políticas de inclusión promovidas por PSUC/PSC podrían impedir la formación de una Cataluña plurinacional que el autor reclama para toda España. Cuanto de ello ha podido, o no, favorecer el ideal nacionalista de la existencia de un solo pueblo legítimo y referencial, el catalán, se deja sin tratar. Se reconoce el crecimiento del  ˜ellos y nosotros» pero no se estudia su relación con la concepción preferencial de la cultura y lengua catalana que podría haber generado, primero en las instituciones y luego en la sociedad, el rechazo en parte de la sociedad de la otra identidad histórica y legítimamente existente en Cataluña, la española.

Políticas que fueron diseñadas hace mas de cuarenta años, para recuperar una lengua y cultura reprimida por la dictadura, han perdido el amplio consenso del pasado y merecen al menos una revaluación que el autor no nos ofrece. Mas aun, es difícil compaginar las constantes referencias a la «disonancia cognitiva», el conflicto entre creencias y realidad, del independentismo cuando al mismo tiempo no se cuestionan las leyes y políticas creadas por el nacionalismo, en particular respecto al tema que provoca su disonancia, el nacional. Cuando dice «alimenta el imaginario… de ellos y nosotros» en relación con España y Cataluña, no es difícil pensar que el imaginario al que se refiere es «un solo pueblo, identidad y lengua».

También hubiese merecido explicar porque lo que se quiere para Cataluña no puede ser igualmente adecuado para los demás territorios. O porque cuando se iguala el autogobierno de otras autonomías al catalán eso resulta en un agravio para los nacionalistas. Y subyacente a todo lo anterior, porque ese plus de poder es necesario para que los nacionalistas puedan sentirse respetados.

En contraste con su denuncia de los medios de comunicación nacionalistas como agentes favorecedores del surgimiento independentista, el autor despacha con una sola frase el papel «muy positivo» de la escuela catalana para la integración social. La importancia de la educación en la construcción nacional es un hecho indisputable en cualquier lugar del mundo. Tanto la presente división de la sociedad y como interés demostrado por los nacionalistas por la Consejería de educación que, desde la restauración de la Generalidad siempre ha estado en sus manos, justifica prestar  mas de atención a este tema. 

Así mismo, la idea de que la globalización produce una reacción contraria identitaria, repetida varias veces a lo largo del libro, no se ofrece sustentada en ningún caso practico. Aplicarla al nacionalismo catalán parece difícil si tenemos en cuenta que por su larga historia es anterior a la existencia de los modernos medios de comunicación y transporte. So podrían haber considerado otros factores como son los demográficos, económicos, o la debilitación del proteccionismo y regulación estatal.

No menos interesante hubieras sido explicar si su propuesta de permitir acuerdos horizontales entre las partes federadas puede favorecer al irredentismo vasco y catalán y sus ambiciones territoriales. Sin dar mas explicaciones, el lector esta justificado en pensar que el infierno esta lleno de buenas intenciones. Un legislador como el debería llegar mas lejos que una declaración moral de intenciones.

Finalmente, las soluciones propuestas hubiesen merecido quizás una mayor concreción y no acudir al recurso fácil de pedir al lector que lea el trabajo de otros equipos en economía o derecho constitucional, sobre los que ademas desconocemos en que medida exacta reflejan la posición Coscubella. Como cualquier oferta política, parece mas una delimitación de los temas de dialogo que una oferta con contenido especifico. Pero lo que quizás sea una estrategia apropiada para los asuntos de gobierno habituales, puede ser un error cuando se trata de asuntos que pueden afectar generaciones y terminar una comunidad social de mas de quinientos años, España.

Hay, en algunas partes de la obra, un innecesario tono desabrido. Por ejemplo, cuando dedica varias paginas a descalificar a los otros lideres políticos (aunque muestre cierto humor al tildar de cardenal a Junqueras por su duplicidad).  Un desquite innecesario que hurta al lector de comprender los sectores sociales que legítimamente representan otros partidos. Por contra, los miembros de su partido reciben hartos y empalagosos halagos. Un poco mas de equilibrio hubiera beneficiado estas secciones.

Incluida tambien la áspera fijación con Ciudadanos como partido que «abandera la recentralización». Lo cual, ausentes el libro explicaciones o datos que sustenten esa afirmación, sugiere una salida de tono fruto de la frustración por la constatación del fracaso del proyecto inclusivo de las izquierdas catalanas que, como reconoce, fue instrumental para alimentar el proyecto de las elites nacionalistas y la división social. Y que hoy le encuentra, como declara al inicio del libro, lleno de dudas.

Es importante señal la ausencia de conocimiento político de la clase política que protagonizo la democracia. En su mayor parte la oposición, como reconocía Jose Ramon Recalde en su biografía, no era demócrata, era simplemente antifranquista (3). Ademas, de no tener absolutamente ninguna experiencia de Estado.

Los lideres del Régimen del 78, como Coscubiela, fueron más fruto del compromiso moral que de la comprensión de las realidades y funcionamiento del Estado. Como no podían haber sido de otra manera.

Nada que reprochar, al contrario, seguro que nuestro autor junto al desengaño también tiene muchas satisfacciones, fruto de quien trabajo para hacer la vida de muchos mejor.


1. Barrio, A. and Rodríguez-Teruel, J., 2017. Reducing the gap between leaders and voters? Elite polarization, outbidding competition, and the rise of secessionism in Catalonia. Ethnic and Racial Studies, 40(10), pp.1776-1794.

2. Cristian Campos. El Español, 4 marzo, 2018. Joan Coscubiela: “Quien mejor representa la opción de liarse a hostias en Cataluña es Ciudadanos”. https://www.elespanol.com/opinion/20180304/joan-coscubiela-representa-opcion-hostias-cataluna-ciudadanos/288972472_0.html

3, Ramon Recalde, José. 2004. Fe de vida. Tusquets editores.

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